“La única forma de cambiar el mundo es liderar con el ejemplo”
Verbena Bottini, exasesora de fisioterapia en el programa de rehabilitación física del CICR en Afganistán, escribe sobre Lorena Enebral Pérez.
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Todavía recuerdo el día que conocí a Lorena en Kabul. Era un día cálido y soleado a fines de mayo de 2016. Nos conocimos en la terraza de la casa, en el complejo del CICR donde vivía. A pesar de que acababa de aterrizar después de un viaje de veinticuatro horas, caminó hacia mí con una gran sonrisa y con los brazos abiertos, y me abrazó como si se hubiera reunido con un viejo amigo. De allí en más, nos convertimos en “almas gemelas”. Éramos dos mujeres de la misma edad, con acento y características de la zona del mar Mediterráneo, que durante muchos años habían estado trabajando apasionadamente como fisioterapeutas en el ámbito humanitario. También éramos hijas de padres que a veces no entendían nuestra decisión de querer ayudar a las personas más vulnerables, pero que estaban orgullosos de nosotras y que siempre nos amaron y nos apoyaron.

Lorena era una fisioterapeuta comprometida, apasionada, entusiasta, trabajadora y resuelta, especializada en rehabilitación infantil. En Afganistán, los niños con parálisis cerebral representan muchas de las personas que acuden a los centros de rehabilitación física del CICR. Los recursos limitados disponibles en el país dificultan la prestación de servicios de calidad para estos pacientes y sus familias.

“Verla trabajar con niños era mágico”

– Verbena Bottini, ICRC

Lorena se involucró de inmediato en este complejo escenario. Ayudó a identificar algunos de los mayores problemas en el centro de rehabilitación, trabajando de manera constante y con paciencia para mejorar la calidad de nuestros servicios.

Elaboramos juntas un curso de capacitación para nuestros colegas afganos, a fin de mejorar sus habilidades técnicas. Lorena siempre encontró formas creativas de incluir a todas las personas en el proceso de aprendizaje, como inventar juegos y construir juguetes con materiales reciclados para jugar con los niños, o cantar en español para que participen en las sesiones de tratamiento. Verla trabajar con niños era mágico; ellos confiaban en Lorena y se sinceraban con ella. Siempre sentí que su habilidad innata para relacionarse con los niños se debía a su naturaleza pura.

Cuando capacitábamos a los padres para estimular el desarrollo de sus hijos a través de las actividades diarias, Lorena siempre tenía palabras amables para ellos. Mostraba respeto por su lucha diaria y su compromiso para mantener vivos y sanos a sus hijos.

“Para mí, Lorena era un modelo a seguir en este sentido: siempre presente, considerada y solidaria”

– Verbena Bottini, ICRC

Siempre estaba de buen humor; su actitud positiva constante y su sonrisa llegaban a los corazones de muchas personas. A menudo, me sentaba en mi escritorio al final de la extenuante jornada laboral, exhausta, gruñona y frustrada, a pensar soluciones para los desafíos que enfrentábamos todos los días. Lorena se sentaba en el lado opuesto de la oficina, daba vueltas en su silla giratoria y ponía música movida en español en su computadora portátil mientras preparaba una lista con todas las ideas que podía pensar para ayudar a resolver los problemas y elevar mi moral.

Además de ser generosa con sus sonrisas y sus palabras, Lorena siempre estaba presente emocionalmente cuando más se la necesitaba. A menudo lloraba en sus brazos durante nuestras tareas, ya que el ambiente al que nos enfrentamos en Afganistán era, por momentos, difícil de manejar. Interactuar con personas que sufren dolor, escuchar historias de abuso y de pérdida a diario, y tratar con personas emocionalmente vulnerables requiere mucha fuerza, compasión y empatía. Para mí, Lorena era un modelo a seguir en este sentido: siempre presente, considerada y solidaria.

Uno de los momentos más difíciles que compartimos fue el incidente en la provincia de Jawzjan en febrero de 2017, en el que seis de nuestros colegas del CICR fueron asesinados durante una excursión y otros dos fueron secuestrados. Nunca olvidaré la presencia silenciosa y amorosa de Lorena durante este momento difícil. Se mantuvo fuerte internamente mientras alentaba a otros a expresar sus emociones de manera segura y a no perder la esperanza. Esta actitud saludable es la única forma en que los trabajadores humanitarios pueden mantenerse motivados y enfocados en su misión, sin reprimir su humanidad.

Con sus valores, su trabajo y su profesionalismo, Lorena mejoró la vida de muchos pacientes y colegas, quienes la recuerdan con gratitud. Ella creía, y demostró, que la única forma de cambiar el mundo es liderar con el ejemplo. Como ser humano, fue un ejemplo de compasión y amor incondicional, y sigue siendo mi inspiración diaria.

Posdata

Lorena murió el 11 de septiembre de 2017. Recibió un disparo de un paciente en silla de ruedas en el centro de rehabilitación donde había prestado tanta ayuda. Ese es un hecho que nos sigue apenando, pero no es así como la recordamos. Algunos de sus colegas le rindieron tributo mediante las siguientes palabras: “Cada vez que la veía, esa primera reacción en su rostro, su voz fuerte, el abrazo muy intenso y la sonrisa, simplemente te envolvía con su presencia y con amor. Ese será el recuerdo que siempre tendré de Lorena.”

Lorena Enebral Perez

ICRC, 2015

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– McKinsey & Co. (2015)

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