Una mujer de gran perseverancia
“Me temo que no obedecí las ordenes ese día”. Recordando su decisión de ignorar la orden de volver a casa y en su lugar unirse a la lucha durante el Alzamiento de Pascua, Leslie Bean de Barra nos da una pincelada del carácter de la mujer que se convertiría en Directora de Cumann na mBán y presidenta de la Cruz Roja Irlandesa la cual dejaría un legado impresionante tanto a nivel nacional como internacional.
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Leslie Bean de Barra (de soltera Price) nació en Dublín en 1893. El legado de De Barra se caracteriza por la rebelión y el liderazgo. Su asociación con el General Tom Barry, el líder de la columna volante del IRA en West Cork, fue mas que política ya que contrajeron matrimonio en 1921. Debido a que De Barra jugó un papel en el Alzamiento de 1916 y en la Guerra de Independencia, muchas personas sólo la han conocido en ese contexto. No obstante, al recordar el legado de una persona tan importante, el tiempo que ocupó y el trabajo que realizó con la Cruz Roja Irlandesa también merece ser celebrado.

El trabajo de De Barra con la Cruz Roja Irlandesa comenzó con el nacimiento de la Sociedad en 1939 y tras sentar las bases en puestos directivos fue nombrada presidenta de la Cruz Roja Irlandesa en agosto de 1950. Cargo que renovaría en 1953 y en el que permanecería durante mas de dos décadas.
De Barra no encajaba en los estereotipos de género prevalentes a mediados del siglo veinte en Irlanda ya que dedicó su tiempo a defender causas cruciales para las personas vulnerables a la vez que mantenía puestos de liderazgo e influencia.

Es interesante señalar que De Barra expresó opiniones que parecían contrarias a sus propios comportamientos. Hablando de sus experiencias durante el Alzamiento dijo: “Las mujeres, y especialmente aquellas casadas, son una carga para los hombres que están luchando. Me di cuenta de ello particularmente en la zona de la calle North King …..Había un grupo de mujeres casadas de servicio cuyos maridos estaban por la misma zona” Describiendo su malestar con estas mujeres que habían aparecido en escena tras los combates preguntando por sus maridos, De Barra recordaba que había pensado en aquel tiempo “vosotras tres estaríais mejor si os marchaseis”

Esta actitud tan racional mostrada por De Barra parece haber permeabilizado su forma de liderazgo en la Sociedad Nacional, y aunque crítica por un lado con sus camaradas femeninas, es necesario remarcar que las mujeres alcanzaban los mismos rangos que los hombres en el Ejército Ciudadano Irlandés (Irish Citizen Army), y podemos comprender que, en este caso, De Barra remarcaba sus deseos de cumplir con las misiones encomendadas sin distracciones que la alejaran a ella o a sus compañeras de su cumplimiento.

De Barra trabajó incansablemente en favor de los valores de la Cruz Roja e insistió de forma persistente en el papel de auxiliar de las fuerzas armadas, de la Cruz Roja Irlandesa durante el conflicto, manteniendo su independencia, uno de los principios fundamentales del Movimiento. De Barra consiguió convencer al Departamento de Defensa que autorizara a la Sociedad a llevar el uniforme de la Cruz Roja y actuar como auxiliares de los servicios médicos de las fuerzas armadas durante el conflicto.

Otro logro notable obtenido por la Cruz Roja Irlandesa, con De Barra al frente, fue la creación de servicios para atender las necesidades de la comunidad de personas mayores en Irlanda. Ante la ausencia de cualquier política estatal ó presupuesto con fines geriátricos inició un diálogo con el Gobierno Irlandés, y el año 1965 fue designado por la Cruz Roja Irlandesa “El año de Nuestros Mayores“ lo que obtuvo un reconocimiento muy necesario para dicha comunidad.

En la década de 1950 el equipo de Cruz Roja de De Barra era responsable de los refugiados que llegaban a Irlanda, labor extremadamente difícil ya que la economía irlandesa estaba sujeta a grandes restricciones y el clima era muy adverso. Pero su resistencia a ignorar el drama de aquellos que huían de sus países buscando seguridad es algo que la Cruz Roja Irlandesa recuerda con orgullo. Que De Barra pudiese promover y fomentar este sentimiento en la sociedad irlandesa fue un gran logro. Y hoy es prioritario mantenerlo vivo dentro de la conciencia pública.

En 1978 a De Barra le fue concedida la medalla Henry Dunant por su contribución al movimiento de la Cruz Roja. Falleció en abril de 1984. Hoy se la recuerda a través del trofeo Leslie Bean de Barra una distinción que reconoce el compromiso de los cuidadores domiciliarios voluntarios en el ámbito comunitario, un legado muy coherente con el nombre de Leslie Bean De Barra.

Leslie Bean de Barra

Irlanda, 1939

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